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Sobre el estilo de Capablanca
Foros :: Sala de Análisis :: Sobre el estilo de Capablanca
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Autor Mensaje
Oscar Chao
Publicado: 2014-09-07 04:58:43

NOTA PREVIA:

Este ensayo está compuesto a partir de notas tomadas a lo largo de años. Eliminé las incoherencias y reiteraciones que advertí: pido disculpas por las que hayan quedado. Cierta dispersión, irme por las ramas, fue inevitable en un escrito así.
A diferencia de los artículos que escribí sobre el gambito Blackmar-Diemer o el sacrificio de alfil en la “inmortal polaca” en este no hay casi análisis de posiciones concretas y dudo mucho que pueda servirle a alguien para mejorar su nivel de juego. Es un ensayo sobre filosofía del ajedrez más que no sobre ajedrez.

I) UNA PARTIDA ILUSTRATIVA DEL ESTILO DE CAPABLANCA

Rudolf Spielman decía que el jugador de ajedrez debe ser “un erudito en la apertura, un artista en el medio juego y una máquina en el final” (hay muchas versiones de esa cita; pero la idea general es la misma en todas). Spielman sin dudas estaba describiendo el estilo de juego del jugador modelo de su época: Capablanca. Y aunque Capablanca nunca fue muy amigo de los libros de aperturas, sin dudas fue “un artista en el medio juego y una máquina en el final”. Spielman pensó ese ideal de ajedrecista fusionando a dos jugadores de carne y hueso: Capablanca y él mismo. Porque Spielman, gran conocedor del gambito de rey, sí fue un erudito en la apertura. El jugador perfecto, por tanto, debía jugar la apertura como Spielman y el resto de la partida como Capablanca.

Veamos una partida donde se ilustra ese ideal de maestro de ajedrez:

Winter vs Capablanca, Hasting 1919

http://www.chessgames.com/perl/chessgame?gid=1055995

Capablanca se enfrenta con negras a William Winter: un jugador fuerte, pero al que de ningún modo podemos considerar un par suyo.

1.e4 e5
2.Cf3 Cc6
3.Cc3 Cf6
4.Ab5 Ab4
La primera sorpresa: Capablanca no juega la conocida variante Rubinstein 4…Cd4!, considerada la refutación de la 4 caballos por la posición equilibrada a la que lleva. Salió a ganar y mantiene una posición totalmente simétrica, complicando el juego.
5.0-0 0-0
6.Axc6 dxc6
7.d3 Ad6
8.Ag5 h6
9.Ah4 …
Si 9.Axf6 podía seguir: 9….gxf6!? con idea de f5, abriendo la posición para que la pareja de alfiles se mueva con libertad. Winter mantiene la clavada del caballo; pero su alfil está quedando encerrado.

9….c5!
Una celada increíblemente sutil. La natural 9….Ag4 llevaba, probablemente, a igualdad.

10.Cd5?
¿Quién iba a decir que esta jugada de aspecto tan natural le costaría la partida a las blancas?

10….g5!
Si 11.Cxg5 hxg5 12.Axg5 Ae7 El alfil puede ahora retroceder y el caballo de d5 va a ser desalojado con c6.

11.Cxf6+ Dxf6
12.Ag3 Ag4
13.h3 Axf3
14.Dxf3 Dxf3
15.gxf3 f6 /+
Etcétera.
(0-1)

Capablanca encierra el alfil blanco detrás de una especie de “muro de piedra”, convirtiéndolo en un peón gordo. Mientras que su propio alfil está inmejorablemente ubicado tanto para defender el centro como para apoyar el avance de los peones en el flanco dama. La igualdad material es absoluta; pero las negras tienen posicionalmente una virtual pieza de ventaja.
Desde allí, la “máquina de jugar al ajedrez” entra a funcionar y termina el trabajo metódicamente.

La maestría de Capablanca para jugar a la perfección los finales fue siempre lo más admirado en él. En esta partida se impone con una ventaja posicional que a un ojo inexperto le podría haber parecido una posición de igualdad. Ahora bien, ¿Cómo obtuvo esa ventaja?
Respuesta: metiendo a su rival en territorio desconocido con una defensa irregular y tendiéndole una celada. Dos recursos más bien románticos que no modernos.
¿Era entonces Capablanca un romántico disfrazado de moderno?
Durante años defendí esta opinión. Pero después comprendí que era, no digo incorrecta, pero si imcompleta. La realidad es más sutil y compleja. En este artículo espero al menos dar unas pistas para entender el tema, de por sí extremadamente complejo.

II) EL “PEQUEÑO JUEGO POSICIONAL”

Capablanca subordinaba los recursos tácticos a las necesidades de la posición, llamando “pequeña combinación” a la que buscaba un objetivo posicional y no una definición súbita y espectacular de la partida: como en las “grandes” combinaciones de Anderssen y los románticos.

En esta teoría hay implícita una idea a la que me parece que no se ha dado la importancia que tiene: las “pequeñas combinaciones” convierten al juego posicional de Capablanca en un “pequeño juego posicional”, con el que solo buscaba consolidar su ventaja mediante su oficio de jugador, jugando como “una máquina”. Pero lo que en Capablanca brilla por su ausencia es la idea de que se puede OBTENER ventaja mediante el juego posicional. Idea que casi podemos considerar definitoria de lo que la escuela moderna fue. El estilo de Capablanca está tan lejos del “gran” juego posicional de Steinitz como del juego espectacular de Anderssen.

Capablanca, siguiendo la moda de la época, quería parecer racional, científico, una “máquina de jugar al ajedrez”: no seducía al público con espectaculares sacrificios de dama sino que, como un Sherlock Holmes del ajedrez, miraba el tablero y decía con desdén: “Elemental”.
Pero la verdad es que la fuerza ajedrecística de Caspablanca estaba en su increíble habilidad para el juego combinativo. Antes de él, Steinitz obtenía su ventaja de cambios de piezas que no daban ni frío ni calor a sus rivales; y después de él, Petrosián lo hacía con cambios de aspecto paradójico que parecían “sacrificios” para un ojo inexperto. Esos dos son jugadores posicionales netos. Pero Capablanca solo usaba su oficio de buen jugador de finales para imponer su ventaja: ventaja que obtenía en combinaciones en el medio juego. “El jugador con ventaja material debe buscar cambiar todas sus piezas salvo aquellas en las que la ventaja se manifiesta”, enseñaba. Pero no que se puede obtener ventaja en los cambios de piezas.

Steinitz obtenía su ventaja mediante la sutileza de su teoría, acumulando pequeñas ventajas y transformando unas ventajas en otras: cambiaba su alfil “malo” por el “bueno” del rival, se quedaba con la pareja de alfiles en las partidas abiertas y con los caballos en las cerradas, mantenía una estructura de peones sana, etcétera: al llegar al final de la partida, su rival decía: “¡caramba! ¿Cuándo fue que perdí esta partida, que no me di cuenta?”. Pero unas pocas décadas después, todo aficionado fuerte estaba familiarizado con la teoría de Steinitz: por lo que ninguno iba a entregar por las buenas su pareja de alfiles, o hacer nada parecido. Quedaban entonces solo dos formas de evitar la “muerte por tablas” del ajedrez:

a) O bien se obtenía la ventaja mediante recursos románticos, apelando al juego combinativo, y se usaba el juego moderno solo como un recurso para definir la partida. Que fue la esencia del estilo de Capablanca.
b) O bien se buscaban nuevas sutilezas en el juego posicional que hubiesen pasado desapercibidas para Steinitz y la escuela moderna. Que fue la esencia de la escuela soviética.
c) O, finalmente, se combinaban ambas estrategias según el caso, que fue el espíritu de la escuela ecléctica.


III) TENDENCIA A LAS TABLAS

Una característica de la escuela moderna fue su pasividad con las piezas negras y su tendencia a las tablas.
Esto era una consecuencia inevitable de su racionalismo: el jugador que lleva las negras está inferior, en desventaja; por lo tanto, debe buscar igualar el juego. Solo después de que lo haya logrado puede intentar obtener ventaja, aprovechando algún error del rival. Todas las defensas semi-abiertas eran, por tanto, “erróneas”: porque buscaban el contra-ataque desde una posición inferior. Esta idea llevó a los modernos a la repetición invariable de dos aperturas: la variante Morphy de la española y la defensa ortodoxa del gambito de dama, sobre todo esta última.

IV) EL ROMANTICISMO

¿Qué es un romántico?
Observemos un momento esta posición de partida:

Levitzsky vs Marshall, 1912

http://www.chessgames.com/perl/chessgame?gid=1094915

Posición después de la jugada 23 de las blancas:

BLANCAS: a2, c2, f2, g2, h2, Tc5, Tf1, Dg5, Rg1
NEGRAS: a7, b7, e6, g7, h7, Cd4, Th3, Tf8, Dc3, Rg8

23….Dg3!!!!!
Y las blancas abandonaron.
La mejor jugada que se ha hecho sobre un tablero de ajedrez, según la opinión general de los ajedrecistas.
Quizás. Pero, ¿Cómo la vio Marshall? Un jugador sensato comienza su análisis de una posición pasando un cedazo grueso que descarte todos los dislates. Y después analiza cuidadosamente las 4 ó 5 jugadas que se ven razonables hasta elegir la que le parece la mejor. Pero claramente Marshall no razonaba así: simplemente “se enamoró” de la jugada Dg3 y gastó una buena cantidad de su tiempo en analizarla a ver si podía jugarla, a pesar de lo mal que se veía y PORQUE se veía horrible. En sí, se trata de una actitud bastante insensata; que esta vez le salió bien. Pero claramente jugar así tenía un precio a pagar.

Steinitz perdió una partida espectacular contra Bird, en su match por el título mundial, y le dijo desdeñosamente: “bueno…bueno…me ha ganado usted una partida”. Queriendo decir que el juego extravagante de su rival, que le había hecho ganar esa partida, le haría perder el match: como efectivamente ocurrió.

¿Qué jugadas caracterizan a la escuela romántica? Los gambitos, los sacrificios y las combinaciones; y todas ellas son jugadas en principio insensatas: reivindicadas por alguna maniobra posterior o por la súbita finalización del juego. Cuanto más insensata parecía una jugada, tanto más les agradaba a los románticos.
Cuando aprendemos a jugar al ajedrez, es probable que LO PRIMERO que nos enseñen sea que no debemos adelantar prematuramente el peón-alfil-rey, para no abrir la “diagonal del loco” 1 rey – 4 torre-rey. Los románticos prácticamente BASARON su repertorio de aperturas en esa maniobra:
La encontramos en la apertura Bird (1.f4); en la defensa holandesa (1.d4 f5); en el gambito de rey (1.e4 e5 2.f4); en el gambito Latvian (1.e4 e5 2.Cf3 f5?); en el gambito Schveninger (1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 f5); en el gambito Steinitz (1.e4 e5 2.Cc3 Cf6 3.f4?!); en el ataque Gran Prix (1.e4 c5 2.Cc3 Cc6 3.f4) y en la maniobra 1.e4 e5 2.Cf3 d6 3.d4 f5?! De la Filidor.

La combinación ha sido definida de un modo inmejorable por Capablanca como: “una sucesión de jugadas QUE COMIENZA CON UNA JUGADA OBJETIVAMENTE MALA, pero al final de la cual se obtiene un resultado favorable” (el subrayado es mío). El juego romántico es una locura controlada, una insensatez racionalizada a posteriori. Pero por eso mismo es ESENCIALMENTE RACIONAL. El romanticismo es hijo de la escuela moderna: hijo rebelde y mal llevado; pero hijo. Es una ingenuidad creer que la escuela románica es simplemente la “perduración del ajedrez pre-moderno” en el tiempo del ajedrez moderno y en rebeldía contra este. Entre una partida de Bird y una de la escuela italiana existe la misma relación que entre la obra de Gauguin y una pintura rupestre. El romanticismo es el rechazo de la escuela moderna, por lo que antes de la escuela moderna no había romanticismo propiamente dicho.

Hay tres jugadores románticos: Anderssen, Bird y Najdorf (entiéndase que cada uno de estos apellidos representa un arquetipo y no un jugador de carne y hueso).

Anderssen llevó al extremo la idea de que una jugada era tanto mejor cuanto más insensata pareciera a simple vista.

Bird, en cambio, no gustaba de los gambitos ni los sacrificios espectaculares. Su juego era en general sensato. Bird, como los pintores impresionistas, confiaba en sus primeras impresiones: no le gustaba corregirlas demasiado; se quedaba con la jugada que había intuido a golpe de vista y apenas se tomaba unos minutos para analizarla. Está bien documentado que jugaba muy rápido: cualquiera fuese la dificultad de la posición y el tiempo que se tomase su rival para pensar.

Najdorf coincidió en el tiempo con la decadencia de la escuela moderna y el surgimiento de los soviéticos y la escuela ecléctica de Fisher. Originalmente era un jugador puramente lúdico; pero, al exiliarse en la Argentina, en 1939, debió ganarse la vida apostando al ajedrez: entonces comenzó a preocuparse por la EFICIENCIA de su juego. Veamos su mejor partida: conocida como “la inmortal polaca”, que data de su primera época.

http://www.chessgames.com/perl/chessgame?gid=1100774

Najdorf comenzó jugando de un modo mesurado y posicional: planteo una defensa Stonewall, colocó un caballo en el “puesto avanzado” e4 y probablemente su intensión original era usarlo para apoyar un ataque de peones en el flanco dama: según el principio moderno de que se debe romper la cadena de peones por la base en el flanco más débil de la posición enemiga. Pero ante un error de su rival “se transformó” en Anderssen: el resto de la partida es un ataque contra el enroque en el que intervienen todas las piezas negras y no se escatiman sacrificios. El parecido con la “inmortal” original es evidente; pero más interesantes aun son SUS DIFERENCIAS. En 1929 la escuela moderna estaba en su esplendor y todo jugador debía contar con sus principios .
Capablanca incorporó el juego combinativo al estilo de juego posicional. Capablanca jugaba como si Steinitz y Bird estuviesen jugando en consulta, pero la decisión final la tuviese solo Steinitz. El romántico post-Capablanca (Najdorf) simplemente invierte esa relación jerárquica: es un jugador romántico “asesorado” por un moderno.

V) UNA PARTIDA ILUSTRATIVA DEL ESTILO DE ALEKHINE

http://www.chessgames.com/perl/chessgame?gid=1282607

Alekhine vs NN, 1915.

1.e4 e6 2. d4 d5 3. Nc3 Nf6 4. Bg5 Bb4 5. e5 h6 6. exf6 hxg5 7. fxg7 Rg8 8. h4 gxh4 9. Qg4 Be7
Alekhine solía plantear la variante McCutteon con negras. Aquí su rival (tal vez Bogúljubov) se la juega a él. Alekhine entra en una variante posicional de sentido común, evitando las líneas más agudas.
10. g3!?
Alekhine se sale de la trillada Nf3 y entra en una línea donde el sacrificio será casi obligatorio.
10 …c5 11. gxh4 cxd4 12. h5 dxc3 13. h6 cxb2 14. Rb1 Qa5 15. Ke2 Qxa2 16. h7 Qxb1 17. hxg8=Q Kd7 18. Qxf7 Qxc2 19. Kf3 Nc6 20. Qgxe6 Kc7 21. Qf4 Kb6 22. Qee3 Bc5 23. g8=Q b1=Q 24. Rh6

El enlace de ChessGames contiene dos errores: nada se sabe sobre el lugar donde se jugó esta partida y Alekhine solo la cita hasta la jugada 24 de las blancas.
Obsérvese l
a extraña contradicción entre el estilo de las primeras nueve movidas y la agudísima linea en la que entra Alekhine en la movida 10. Al serle planteada una defensa aguda, Alekhine la esquiva, entrando en la línea más sensata; pero después parece cambiar de idea y complica la posición de modo dramático. ¿Cómo entender este estilo de juego lleno de contradicciones?

Alekhine comenzó a competir seriamente en ajedrez a los 17 años, en 1909; en 1911 Capablanca aparece en la arena internacional en San Sebastián como un tornado salido de la nada. En 1927 se enfrentan en Buenos Aires por el título del mundo y, después de coronarse campeón, Alekhine entra en decadencia debido a su adicción al alcohol y otros problemas mentales.
Alekhine fue, por lo tanto, el-rival-de-Capablanca. Toda su carrera ajedrecística estuvo centrada en su esfuerzo por comprender el estilo de juego del cubano, imitarlo y vencerlo. Para entender a Capablanca, entonces, debemos comprender la visión del ajedrez que tenía su rival.

VI) LA VISIÓN DEL AJEDREZ DE ALEKHINE

De los artículos que escribió Alekhine para la propaganda nazi tiende a rescatarse solo sus análisis concretos de partidas y descartar el resto como basura. Esta es una actitud comprensible, pero que lleva a olvidar que esos artículos eran EN ESENCIA propaganda antisemita: y no clases de ajedrez. La visión que tenía Alekhine del ajedrez está en los comentarios ideológicos; no en el análisis concreto de posiciones de partida.

Alekhine comenzó distinguiendo entre un “ajedrez judío”, que se caracteriza por su “avidez de ganancia material” (sic), y un “ajedrez ario”, desdeñoso del material y “ávido de espacio vital para sus piezas” (sic). Como ejemplo de esta afirmación puso la “partida inmortal” entre Anderssen y Kieseritzky, Londres, 1851.

http://www.chessgames.com/perl/chessgame?gid=1018910

Pero esos clisés racistas dejaban muchos cabos sueltos cuando se los quería aplicar a otros ejemplos: porque ni al “ario” Reti parecía importarle mucho la falta de espacio, ni el “judío” Nimzowitch estaba demasiado preocupado por el material. Así que Alekhine estableció otra distinción más sutil y por ello mismo más manipulable. El ajedrez ario sería “franco, impetuoso, alegre, vital”; mientras que el ajedrez judío sería “oscuro, complicado, retorcido, lleno de ideas poco claras”. El ajedrez ario era “franco, jovial, optimista, busca directamente su objetivo con entusiasmo y sin ninguna astucia”. El ajedrez judío era “capcioso, tortuoso, embrollado, lleno de ideas oscuras y poco comprensibles”.

Y acá hay implícita una idea interesante:

Alekhine seguramente estaba pensando, mientras escribía eso, en la distinción que hacía la filosofía estética entre un arte DIONISÍACO, hijo de un exceso de vitalidad; y un arte APOLINEO, hijo de la escasez de vitalidad. Alekhine LITERALMENTE consideraba al ajedrez un arte. Alekhine establece entonces que existe un “ajedrez dionisíaco” y un “ajedrez apolíneo”. Podemos en adelante prescindir de su lamentable traducción a términos racistas. No es solo una nueva forma de llamar a los románticos y los modernos: hay apolíneos y dionisíacos en ambos bandos. Es una distinción más profunda y sutil.

“Aplico a todos los valores estéticos esta distinción capital, la fuerza inspiradora, ¿ha sido la escasez o la abundancia? A primera vista parece que sería más importante otra distinción — pues resalta mucho más— la de si la causa creadora ha sido el deseo de estabilidad y de eternidad o el deseo de destrucción, de mudanza, de cambio, de porvenir, de devenir. Pero, sin embargo, si se mira despacio, ambos deseos resultan ambiguos y hay que interpretarlos con arreglo al criterio antes indicado y preferible a mi parecer. El deseo de destrucción, de mudanza, de devenir, puede ser resultado de una potencia superabundante, preñada de porvenir- lo que yo llamo dionisiaco-, pero tambien puede ser expresión del odio de un ser fracasado.” (Friedrich Nietszche; Gaya Ciencia; af 370)
La distinción que Nietszche desdeña como superficial es la distinción entre clasicismo y romanticismo.

Hay entonces ajedrecistas modernos y románticos; apolíneos y dionisíacos. Entre los románticos predominan los espíritus dionisíacos como Anderssen, Bird o Najdorf; pero también es posible que un hombre prosaico y solo preocupado por el resultado final de la partida juegue de modo romántico por puro nihilismo: porque no puede valorar sensatamente una posición, sacrifica sus piezas movido por un sentimiento general de auto-desprecio y no mide racionalmente los riesgos de una jugada de ataque y no pensando en la creación de algo bello mediante esos sacrificios. Este fue seguramente el caso de todos esos maestros nazis como Richter que por ese entonces debían ser rivales frecuentes de Alekhine.
Por su parte también tuvo la escuela moderna jugadores de espíritu dionisíaco: como fue el caso del Dr Tarrasch, aunque eran una minoría.

Ahora bien; lo más notable de esta distinción es que, ni Capablanca ni el propio Alekhine caben en ninguna de sus dos categorías básicas. Pero, buscando de nuevo en la teoría estética, nos encontramos con otros dos perfiles de artistas: porque cada arte tiene su propio espíritu; la música es en esencia dionisíaca y la escultura esencialmente apolínea, lo sean o no los músicos y los escultores de carne y hueso. Dejemos de lado la cuestión de si el ajedrez es en esencia apolíneo o dionisíaco; pero convengamos en que hay ESCUELAS esencialmente apolíneas, como la moderna o la soviética, y escuelas esencialmente dionisíacas, como la italiana o la romántica. Ahora bien; ¿Qué pasa si una persona de espíritu dionisíaco adopta por error, moda o frivolidad un arte o una escuela de esencia apolínea; o viceversa?.
Los filósofos de la estética ya habían pensado en esa posibilidad y establecieron una tercera categoría: el “arte perverso”. Bajo el régimen nazi, ese término era solo un eufemismo para referirse a la lista negra; pero Alekhine seguramente estaba familiarizado con su verdadero significado.

Hay entonces, dos tipos básicos de ajedrecistas “perversos” (o “taimados”, “disimulados”. El término alemán admite varias traducciones, todas inexactas). A saber: los que, siendo en esencia dionisíacos, se coaccionan a sí mismos para jugar como si fuesen apolíneos; y los que, siendo en esencia apolíneos, se coaccionan a sí mismos para jugar como dionisíacos…

…y esos son Capablanca y Alekhine de pies a cabeza.

El psiquiatra y ajedrecista élite Rouben Fine tiene la amabilidad de ahorrarnos todo eufemismo: Alekhine era un perverso. En sentido técnico y estricto.

Capablanca no. Solo sucumbió a la moda de la época; que era la escuela moderna.
Uno y otro jugaban de un modo que no les iba, que no era el adecuado para su verdadera esencia. Cito un artículo de un blog de ajedrez cuyo autor llegó a la misma conclusión por un camino completamente distinto: “Una curiosa paradoja: Capablanca, un bohemio en la vida, tenía un estilo de ajedrez que era bastante simple y metódico. Alekhine, un individuo metódico en la vida, tenía un estilo imaginativo y arriesgado”.

Más arriba escribí que Capablanca era un romántico disfrazado de moderno: Alekhine parece haber hilado más fino en esa misma dirección.


Para Alekhine, si mi interpretación de su pensamiento es correcta, Capablanca fue un jugador dionisíaco disfrazado de apolíneo. La escuela moderna habría sido, vista desde la perspectiva de la teoría estética alemana, un invento de espíritus débiles y voluntades menguantes: ¿acaso no había muerto loco Steinitz? ¿No había estado siempre a dos pasos de la locura su precursor Morphy? ¿No se había retirado Lasker por problemas de salud? Pero Capablanca era una cabeza clara y tenía una voluntad vigorosa: se había sumado a la escuela moderna sin comprender su esencia. Era un jugador perverso/taimado/disimulado.

La escuela hipermoderna, en cambio, fue disimulada en su totalidad, esencialmente taimada: los hipermodernos trataron de establecer los principios del ajedrez romántico y convertirlos en dogmas. Pero esto es como establecer un comité de moral y buenas costumbres en el infierno. Todo hipermoderno era un moderno disfrazado de romántico: y esto es lo que creo que pensaba Alekhine de sí mismo. El suyo era también un ajedrez perverso, pero de signo opuesto al de Capablanca. Cada uno fingía ser lo que el otro disimulaba.

La escuela hipermoderna tomó el ajedrez romántico como objeto de estudio científico: como por la misma época los antropólogos estudiaban a los salvajes o los psicoanalistas a los locos. Y algún que otro hipermoderno terminó siendo al final un romántico (Ernst Grunfeld): como la mayor parte de los psicoanalistas terminaron siendo locos. Gajes del oficio…
Pero LA ESENCIA de la escuela era racionalista y dogmática. Si una defensa como 1.e4 c5 2.Cf3 Cf6 se ve insensata NO es por espíritu aventurero, sino solo porque una MALA TEORÍA le sirve de fundamento.


VII) TORMENTAS DE VERANO

Una paradoja del ajedrez moderno es que su repertorio de aperturas incluye pequeñas combinaciones muy prematuras, que no se improvisan durante la partida, sino que forman parte del repertorio mismo. Con ellas el jugador no busca una ventaja importante ni mucho menos ganar la partida, sino solo salir de una situación incómoda y llegar a una posición sana desde la cual “jugar al ajedrez”. Son maniobras tácticas de apertura cuya función es evitar las maniobras tácticas de apertura. Citemos por ejemplo la variante “muro de Berlín” (1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 Cf6 4.0-0 Cxe4 5.d4 Cd6 6.Axc6 dxc6 7.dxe5 Cf5 8.Ddx8+ Rxd8), la maniobra simplificadora de Capablanca (1.d4 d5 2.c4 e6 3.Cc3 Cf6 4.Ag5 Ae7 5.e3 0-0 6.Cf3 Cbd7 7.Tc1 c6 8.Ad3 dxc4 9.Axc4 Cd5 10.Axe7 Dxe7 11.0-0 Cxc3 12.Txc3 e5 13.dxe5 Cxe5 14.Cxe5 Dxe5) o la refutación de Schlechter del gambito danés (1.e4 e5 2.d4 exd4 3.c3 dxc3 4.Ac4 cxb2 5.Axb2 d5! 6.Axd5 Cf6 7.Axf7+ Rxf7 8.Dxd8 Ab4+ 9.Dd2 Axd2+)

Ahora bien; en Alekhine, que vivió para ser el-rival-de-Capablanca, encontramos un procedimiento que parece ser el negativo exacto de esas tormentas de verano de los modernos:

De “un aficionado francés llamado Chatard” (del que no se sabe más nada que esta mención de Alekhine) toma el gambito que lleva su nombre (1.e4 e6 2.d4 d5 3.Cc3 Cf6 4.Ag5 Ae7 5.e5 Cfd7 6.h4!?...). De “un fuerte jugador de club” del que no menciona su nombre toma la jugada: 1.e4 Cf6?! Trae del olvido piezas de museo de la escuela italiana como el ataque McCutcheon (1.e4 e6 2.d4 d5 3.Cc3 Cf6 4.Ag5 Ab4!?) Pero, ¿Qué busca Alekhine con ese extraño repertorio de aperturas?
Lo mismo que Cortés quemando sus naves: ya no tener más vuelta atrás. Alekhine estudia el repertorio de aperturas de los aficionados de primera categoría como un vampiro de jovialidades ajenas. Chatard y otros debían disfrutar jugando así: para Alekhine era una tortura. Siempre le parecía que había hecho algo absurdo y que debía recuperarse mediante jugadas extraordinarias para evitar un papelón.

Alekhine se forzaba a jugar de modo romántico artificialmente, imitando el repertorio excéntrico de jugadores lúdicos. Después, su tendencia natural sería buscar una posición razonable: donde se convertiría en “una máquina”.
Quizás el peor error de Capablanca en el match de Buenos Aires fue no comprender la verdadera naturaleza de su rival: confundió el disfraz con una realidad. Creyendo que estaba jugando contra un táctico nato, eligió jugar invariablemente la ortodoxa, tanto con blancas como con negras, con lo cual jugó el mach de los sueños de Alekhine. Lo puso en el tipo de juego donde se sentía más cómodo. Si no hubiese sobrevalorado su derrota inicial contra la francesa de Alekhine y hubiese seguido jugando 1.e4, no se que hubiese pasado.


VIII) POR QUE LE GANÓ CAPABLANCA A NIMZOWICH

http://www.chessgames.com/perl/chessgame?gid=1102386

Nimzowich y Capablanca jugaron esta partida en San Petersburgo en 1914 y un siglo después sigue siendo discutida. La polémica procede de la siguiente cuestión: ¿Por qué las negras ganaron tan claramente, dado que no hay ningún error evidente de las blancas?

Roberto Grau (y con él toda la escuela moderna) le pone un signo de admiración a la maniobra Da7-a6-d3, razonando que al tener las blancas ventaja material, bastaba con pasar al final para ganar la partida y en consecuencia la dama debía “regresar de su excursión de caza menor”. Esto parecía tan evidente que, durante décadas, nadie lo puso en duda. Recién en la década de 1980 los maestros soviéticos de la escuela de Dvoretsky buscaron el error precisamente en esa maniobra tan elogiada por los modernos. Veamos la posición tras el la jugada 13 de las negras:

Blancas: a2, b2, c2, e4, f2, g2, h2, Cc3, Ac1, Ta1, Tf1, Da7, Rg1
Negras: c7, c6, d6, f7, g6, h7, Cf6, Ag7, Tc8, Th8, Dd7, Re8

Las blancas tienen una estructura de peones más sana y ventaja material; en cambio, están atrasadas en desarrollo y las negras tienen la iniciativa. Traer la dama a la defensa, perdiendo en ello más tiempo además, es jugar para las negras. Lo que debió hacer Nimzowich, según los soviéticos, fue dejar la dama en a7 “creando al menos alguna molestia” y continuar desarrollando sus piezas. Una vez clara la idea, la jugada se cae de madura: 14.Ad2 (aunque los analistas han estudiado con más detalle 14.f3 Importa poco esto) y la dama quedará en a7 hasta ser desalojada por la torre. La pérdida de tiempo causada por la maniobra Da7-a6-d3 le permite a Capablanca centralizar un fuerte caballo en e5: a partir de allí la ventaja de las negras no hace más que transformarse de una en otra: convirtiéndose primero en la ventaja de un alfil muy fuerte en g7 y luego en ventaja material. Pero es claro hoy que la desgracia de las blancas comenzó precisamente con esa “excursión de caza menor” de la dama que a los modernos les había parecido lo más brillante de Nimzowich.

Los análisis concretos son lo menos interesante del asunto y por eso no los cito: lo importante es el cambio de mentalidad en el ajedrez. El exceso de lógica de la escuela moderna fue superado por un ajedrez solo en apariencia menos lógico, donde se atiende más a las necesidades de cada posición específica y se usa las viejas reglas generales acuñadas por los modernos solo como una guía orientadora: sabiendo que todas ellas tienen demasiadas excepciones como para tomárselas demasiado en serio.
Alvaro Fabián Luna Podestá
Publicado: 2014-09-08 17:22:47
Excelente artículo Oscar, deja mucha tela para cortar.
Alonso Sergio
Publicado: 2014-09-08 20:42:53
1) El único costado romántico que podía tener Capablanca era con el sexo débil, como ajedrecista fue un jugador posicional con una habilidad extraordinaria, casi mágica, para simplificar la posición y arribar a finales favorables, que con su gran técnica no solía fallar. Los mejores momentos de jugadores como Karpov y Carlsen fueron comparados con el estilo de Capablanca.

2) “Una característica de la escuela moderna fue su pasividad con las piezas negras y su tendencia a las tablas.
Esto era una consecuencia inevitable de su racionalismo: el jugador que lleva las negras está inferior, en desventaja; por lo tanto, debe buscar igualar el juego. Solo después de que lo haya logrado puede intentar obtener ventaja, aprovechando algún error del rival. Todas las defensas semi-abiertas eran, por tanto, “erróneas”: porque buscaban el contra-ataque desde una posición inferior. Esta idea llevó a los modernos a la repetición invariable de dos aperturas: la variante Morphy de la española y la defensa ortodoxa del gambito de dama, sobre todo esta última.”

En mi opinión Steinitz fue uno de los jugadores mas importantes en lo que tiene que ver con el desarrollo de la teoría, y por mas que haya tenido mucho rechazo al principio terminó demostrando que tenía razón. Fue el primer campeón del mundo (y debe haber sido el que menos especuló cuando tuvo que poner en juego su corona, ya que intentaba elegir a jugadores que estén a su altura) y sus match con Chigorin, que defendía la Escuela Romántica, le permitieron triunfar a una avanzada edad gracias a sus conocimientos teóricos. Entonces sucedió que aperturas tan arriesgadas como el Gambito de Rey por ejemplo empezaron a jugarse cada vez menos y antiguas aperturas como las mencionadas por Oscar Chao (española y ortodoxa) que daban preeminencia a la lucha por el control del centro por acción directa de los peones empezaron a gozar de popularidad, tengamos en cuenta que luego comenzaría el desarrollo de la escuela hipermoderna y daría origen a nuevas aperturas.

3) Alekhine siempre negó haber escrito esas estupideces, pero no podía desmentirlo en pleno régimen nazi, porque pondría en peligro su vida (la verdad me cuesta creer que una persona tan inteligente como Alekhine haya escrito eso). Lamentablemente para él muchos creyeron que sí lo escribió y fue tratado como un colaboracionista nazi y se le revocó la invitación al primer torneo internacional pos guerra que se iba a disputar en Inglaterra. Fueron muy penosos sus últimos años de vida.

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Respeto tu trabajo Oscar, pero prácticamente estoy en desacuerdo con tus conceptos

Saludos!!!
Ferdy Rojo
Publicado: 2014-09-09 04:14:32
"El único costado romántico que podía tener Capablanca, como ajedrecista, era con el sexo débil" (sic), escribió Alonso Sergio.

A mi entender, el "sexo débil" no existe en el ajedrez. La reina o dama, pieza que reemplazó a la alferza del shatranj (juego antecesor del ajedrez), fue dotada de la mayor movilidad posible y se le otorgó la mitad de las piezas en el flanco de Dama. Se supone que el nombre de Reina o Regina fue en homenaje a la reina Isabel de Castilla y León, conocida como Isabel la Católica; Isabel era una jugadora más hábil que su real esposo, el rey Fernando de Aragón, y como estadista lo superaba ampliamente. Recordemos que fue Isabel quien posibilitó la expedición del almirante Cristóbal Colón para llegar a un continente no previsto por el rey Fernando y su corte de "hombres sabios".

Alvaro Fabián Luna Podestá
Publicado: 2014-09-09 13:35:19
En su libro "Mis geniales predecesores", Kasparov no oculta su preferencia a Alekine sobre Capablanca. Si bien elogia ampliamente el talento natural del cubano, le critica su falta de de disposición para el entrenamiento y el estudio, mientras que de Alekhine dice que es el primer jugador en comprender al ajedrez como un juego que debe ser evaluado desde tres perspectivas: material, posición y tiempo. Para él se volvió una obsesión vencer al cubano, mientras que éste pensó que Alekhine jamás podría ganarle y no se preparó como debía para el match.
Oscar Chao
Publicado: 2014-09-10 04:04:17
Alvaro: Gracias.

Kasparov me parece que critica en ese libro la visión "estática" del ajedrez moderno. Alekhine le parece el primer jugador "dinámico". Y si, se nota que lo prefiere a Capablanca.

Alonso:
1) Pero en esa "habilidad para simplificar" hay implícita una habilidad extraordinaria para el juego combinativo. La famosa simplicidad de Capablanca desaparece cuando se analizan sus partidas y empiezan a salir a la luz enormes complejidades escondidas.

2) No se por que se supone que discrepamos en esto: estoy de acuerdo con esa visión de Steinitz, sin dudas uno de los mejores de todos los tiempos.

3) Kasparov dice en "Mis geniales predecesores" que se va volviendo difícil creerle a Alekhine que no escribió esos artículos, ante las evidencias que han encontrado periodistas e historiadores.
Por otra parte: si no estoy completamente equivocado, la estupidez es solo superficial: de fondo contienen, medio escondidas, ideas interesantes.
Por otra parte: en la pintura que hace Fine de él ("Psicología del jugador de ajedrez"), su colaboración con la propaganda nazi es casi lo menos desagradable.
Admiro a Alekhine como ajedrecista. Pero ciertamente no como hombre.

Ferdy: "Hombres sabios"...que tenían razón: la expedición de Colón se basó en un cálculo ERRÓNEO de la circunferencia de la Tierra. La diferencia entre morir a mitad de camino de las Indias y entrar en la Historia la hizo un continente que nadie sabía que estaba ahí y al que arribaron de pura casualidad.

Saludos a todos.
J . J
Publicado: 2014-09-10 20:11:05
Oscar , te felicito por tan intenso y extenso trabajo !!!

En persona debes de ser un conversador formidable !!!

Se nota tu pasión por el ajedrez en tu inmenso caudal de reflexiones , felicitaciones !!!
J . J
Publicado: 2014-09-10 20:14:33
De Alonso poco se puede añadir a lo dicho en anteriores ocasiones ... !!!

Para mí , es el Matías Prats ( padre ) de la Página !!!
J . J
Publicado: 2014-09-10 20:18:29
Aclaro para los no iniciados que Matías Prats ( padre ) ha sido el Periodista Radiofónico

más grande que ha dado nuestro gran país , saludos !!
J . J
Publicado: 2014-09-10 20:20:47
Por fin hay debates ajedrecísticos de altura en AM !!
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